viernes 23 de mayo de 2008
domingo 11 de mayo de 2008
Pluriempleo

Con las prisas —¡Dios mío! ¡Dios mío! ¡Voy a llegar tarde! —el Gato de Cheshire olvidó cambiarse y dejó en el aire su sonrisa de Conejo Blanco.
(Para Lena, porque cuando se soplan velas, los cuentos se despeinan...¡Felicidades!)
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Isa S.B
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Etiquetas: De andar por cuento
viernes 18 de abril de 2008
De la tierra a las raíces

No, las raíces del árbol de la luna no se enredaban en la curtida piel de un aguerrido legionario, ni tampoco reposaban en la cálida redondez de la nalga de una tanguista con ánimo de lucro. No, las raíces no tatuaban la epidermis de susurros de luz de luna.
No, las raíces no esparcían en las guardas de un libro el secreto arte de algún maestro encuadernador, ni tampoco rezumaban las oscuras visiones de un pintor impregnado de absenta en el revés de su obra. No, las raíces no esquiciaban el aleteo de las musas.
Lo cierto y verdad es que las raíces, más de andar por casa, bebían del frío acero inoxidable de un fregadero con un extraño geotropismo negativo, es decir boca arriba a la manera de las ramas. Y las ramas, boca abajo y mareadas por la aceleración de Coriolis, buscaban la luna en las fauces del desagüe. Pero el desagüe, prudente, sólo aspiraba el líquido del invertido ejemplar, el ciclo del agua en versión ecológico-doméstica y sin subtítulos.
Y así fue cómo encontré este árbol de la luna, reducido a una huella fósil, a una lámina escapada de un libro de Tim Burton, a una mancha digna del mejor test de Rorschach. ¿ Hermann Rorscharch? ¿Hermann eres tú?
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Isa S.B
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Etiquetas: Solución al veo veo
lunes 14 de abril de 2008
De la luna a la Tierra

El día que Només ploraria publicó El sueño de Asbestos, otra historia con Luna., apareció este especímen —con escenario incorporado —como si de una cara de Bélmez se tratara, en un curioso rincón de mi casa. Expertos en 'fenómenos ocultos' de todo el mundo se desplazaron para interpretar tan extraña intromisión. Unos concluyeron que era la impresión de una vena varicosa —seguramente fruto del onírico viaje del bueno del Sr.Asbestos D.Powel a nuestro satélite — para testimoniar la veracidad del alunizaje; otros que era una señal —WARNING! WARNING! — de que un árbol de la luna estaba a punto de morir y refejaba su imagen intentando alcanzar el cuerpo celeste —pero por qué no manisfestarse en el campo en lugar de en mi home sweet home, me preguntaba inquieta—. Otros, más prácticos, me aconsejaron no albergar vándalos en mi casa, que luego en lugar de llevarse las joyas como cualquier ladrón vulgar y silvestre — ¡pobres cómo se las van a llevar si no tengo! — me dejan graffitis olvidados por ahí.
Mil y una teorías y más de una semana de invasión del hogar, han despertado mi fobia social —de vez en vez le regalo rompecabezas de 10.000 piezas (inifinitamente más baratos que sesiones de psiquiatra) para que se relaje y me olvide—y los he echado a todos, ¡ala! a Bélmez o al triángulo de las Bermudas a ver si desaparecen... En el fondo, me basta con el hallazgo pero, si os ataca el gusanillo Holmes, o el elemental Watson, os invito a descubrir dónde lo encontré y qué es.
Prometo desvelar el secreto más tarde.
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Isa S.B
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