sábado, 9 de mayo de 2015

Futuro perfecto





Cuando D. M. Buenaletra, juristo de profesión, consiguió hacer justicia con los grandes olvidados de la  Nueva Gramática 'La Parlamentaria', expiró.
Los futbolistos, agradecidos, le dedican cada año un sentido homenaje, ya nadie pone en duda su hombría cuando en la celebración de goles se propinan tocamientos poco o nada discretos.
Él, D. M. Buenaletra, ahora fantasmo de condición, sonríe desde el otro lado.

sábado, 11 de abril de 2015

Retablo rotular

Rótula rota
un rato de reto
para la ruta.
( y recordemos, un rico  rito, el sándwich de rodilla)

viernes, 6 de marzo de 2015

El público o cuando Lorca se hizo música en el Real



Pocas veces se abrazan con tanta luz  dos mundos, el flamenco y la música clásica.
Con esta ópera Mauricio Sotelo ha conseguido acoplar con toda naturalidad y gran brillantez las  voces  de dos grandes del cante, Jesús Méndez y Arcángel, y  la guitarra flamenca de Juan Manuel Cañizares a su genial lenguaje musical.
Pocas veces la danza ha dibujado con tanto talento el mundo surrealista. Rubén Olmo, gracias y ¡olé!
Como de costumbre el coro Titular del Teatro Real, maravillosamente impecable, esta vez  incluso con una simpática sorpresa en cuanto a su ubicación.
El director, Pablo Heras-Casado, impresionante.
Por eso, y mil y una delicias musicales más , esta noche, repito y me vuelvo al Real, a tocar el cielo con  los  sentidos.






martes, 27 de enero de 2015

Viernes o los limbos de un náufrago



Jeribeque a Michel Tournier
Arrojó una ventana al mar y alguien, en otra orilla, la abrió descerrando así el mensaje:
 no quedan islas desiertas.

lunes, 15 de diciembre de 2014

Medranza



Adáraga hialina
Rancó Cloto
Al desterradero
Ñubloso y malencólico
Atrevencia fasta

lunes, 20 de octubre de 2014

Grave or grape?


Grape la letra, la letra grave.








viernes, 26 de septiembre de 2014

Anatomía de un naufragio



Navegaron el hambre
hasta que desmigaron
 las olas
Solas

viernes, 25 de julio de 2014

Inmersión lingüística



Se practica el francés degeneración en generación.








sábado, 14 de septiembre de 2013

De coquetas conjunciones

Cada vez que la moda, cíclica y caprichosa, impone filiforme apariencia, ella, de natural goloso, reniega de su oronda redondez y vuela al consuelo de su ardiente caballero. Él, enemigo de las dietas, se eclipsa entonces para regalarle un radiante y esbelto círculo con el que estilizar su silueta.

Nocturno 'arpegiado'


Coleccionaba noches de insomnio sólo por el placer de contarlas hasta dormirse.

lunes, 3 de junio de 2013

Zarandajas a contraluz

Zaragatean tus brazos
al claroscuro de una zarabanda
zapatean los corazones
zambra de luz
en el zaino
zarzagán.

domingo, 7 de abril de 2013

Gris atemperado

Poco a poco —prudencia obliga —difuminamos el pueblo hasta su mínima expresión en los mapas, el punto. Pero olvidamos una variable, la moda y por ende el comportamiento humano, maleable in extremis. Y nos invadió el turismo rural con sus pataletas: madrugones, ordeños, siembras, comidas caseras, recolecciones. Hubo que reprogramar el tiempo —sensatez obliga —. Ahora, en vacaciones y fiestas de guardar llueve. Irrevocablemente.

sábado, 9 de febrero de 2013

Compás y contrapunto

Al nacer, Rosaura de tan tenue traslucía , sus diminutos órganos componían partituras de color en la piel mientras el corazón de sus padres —aleteo, arritmia, aleteo— diseñaba emociones encontradas . Tan pronto unas lágrimas de angostura se columpiaban en la sonrisa de Cándido, el flamante padre, como un llanto tácito estallaba en confeti de cosquillas en la conciencia de Bernarda, la recién parida. Los médicos —fonendoscopio, tensiómetro, fonendoscopio— le prescribieron a la niña, de natural volátil, una burbuja de cristal donde crecer . Cándido, al otro lado de la esfera, la acompañaba entre volutas y cuentos; Bernarda, entre telas, le hilvanaba sabores y cavilaciones. Hasta que el alfiler de la pena prendió en la sonrisa de Rosaura. Niña reclusa soñaba con eclosionar, revolotear entre las caricias intactas de Cándido, los inasibles besos de Bernarda, las aromáticas acuarelas del cosmos. Por eso Bernarda —corazón, cabeza, corazón— una templada tarde de trinos olvidó el cierre. Por eso Cándido —cabeza, corazón, cabeza— esa templada tarde transformó una calada de su cigarro en un círculo perfecto que anidó en la cintura de Rosaura y la ayudó a volar.

viernes, 21 de diciembre de 2012

Geografía de un instante




Primero fue la lavadora —entre vuelta y vuelta, toda trilera ella—, le robó un calcetín y la abuela, ojo por ojo, le cortó el enchufe y la arrinconó en el patio. Escuchad el cromatismo silente de las begonias sobre blanco. Escuchad...
Más tarde llegó la tele, le abdujo al abuelo —su Eusebio, todito él, dominado por los rayos catódicos— y ella, práctica, le seccionó la antena, le bordó un pañito y la vistió de mesita auxiliar. Contemplad el tintineo de la porcelana sobre seda. Contemplad...
Pero el día de su centésimo cumpleaños recibió un iPad regalo del alcalde —don Francisco tan joven, don Francisco tan político—, le desvalijó el entendimiento. La hemos aparcado —toda ella asombrada, la abuela toda ella un "¡sin cable, es demoníaco!"— en una casa de reposo. Palpad la sinfonía del pavor sobre mecedora. ¡Palpad!


lunes, 12 de noviembre de 2012

La caída


Cuando los justos se reunieron para descifrar los signos de la Peste, ella, toda de látex negro, ya coqueteaba con los jóvenes en la taberna. Del derecho y del revés. Desterrado en la colina, el extranjero Sísifo, envasado al vacío en una sibilina y alba escafandra de quitapenas, empellaba su vehículo escupido por El Cielo mientras, gorgorotada a gorgorotada, apuntalaba su sombra a la bahía. ‘In sécula’ rebelde, una palabra de protervia tosigándole siempre los labios, macerado en mezcal soñaba bodas de busilis y boato. Abortos destilados de náusea untaban la tierra mientras los posesos, aguijados por el pontífice Calígula, teñían con una muchedumbre de lenguas, humo y fuego el mundo malentendido que crepitaba bajo la policromía bravía del Apocalipsis.
Todo esto aconteció en un meandro del vicio apodado El Cielo regentado por un tal Sartre, emperador en los tiempos convulsos del existencialismo y los títulos 'nobeliarios'.